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COLECCIÓN SIGILOGRÁFICA

La creación en 1960 del Comité Internacional de Sigilografía del Consejo Internacional de Archivos para salvaguardar y divulgar el patrimonio sigilográfico y el auge de las colecciones documentales reunidas de forma facticia por motivos de conservación determinaron, a finales de los años sesenta, la localización sistemática de documentos sigilográficos. éstos provienen, por tanto, de las diversas secciones del propio Archivo, aunque también los hay que proceden de fondos incorporados a través de depósitos y donaciones.

A diferencia de otros archivos estatales, los sellos pendientes de los pergaminos continuaron, una vez protegidos, en sus respectivas series. Los documentos con sellos placados, mayoritariamente en papel, y los pendientes de los que se ignoraba su procedencia por haberse desprendido de su soporte original pasaron a formar parte de la colección sigilográfica.

La diversidad cronológica de la colección (1309-1829) hace que las técnicas y los materiales empleados en su elaboración varíen con el tiempo. De manera general, la cera de abeja, virgen o pigmentada, constituye la materia prima más empleada en los sellos medievales. A partir del siglo XVII, entra en escena un nuevo material, el lacre. En época moderna nos encontramos también con los sellos de oblea. En los sellos pendientes desprendidos procedentes de documentos reales y pontificios se utiliza a menudo el plomo.

Fotografía de sello de cera de Jaime I

Sello de cera de Jaime I.

Los documentos sellados representan a diferentes organismos e instituciones de carácter público y privado. Provienen de las diferentes oficinas de las administraciones reales, municipales y eclesiásticas, pero en muchas ocasiones pertenecen a nobles y particulares. El carácter fundamentalmente heráldico de la colección la convierte en una fuente histórica de gran utilidad para los heraldistas, pero sus posibilidades de estudio no se agotan aquí. Al tratarse de documentos figurativos, son muy útiles también para los historiadores del arte y para quienes estudian los aspectos más cotidianos de nuestros antepasados.

Hay que mencionar finalmente las reproducciones plásticas de improntas de otros archivos que fueron adquiridas para divul gar los sellos más significativos y facilitar su estudio.