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La economía

EL GRAU VELL

El Grau Vell se localiza a 7 km de la ciudad de Sagunto, conectado con esta a través del Camí Vell de la mar. El poblamiento disponía de una necrópolis.

Los niveles más antiguos corresponden al siglo V a.C. En este momento, se configura como un lugar con función comercial, desde donde Arse estableció contactos comerciales.

Al nivel de ocupación ibérica le sucede una fase datada en el siglo III a.C. construyéndose un torreón paralelo a la línea de costa.

En el siglo I d.C. se produce una nueva planificación de las estructuras portuarias, entre las que se encuentra un dique. Tiene una activa conexión comercial con los grandes centros de producción del Mediterráneo durante los siglos III, IV y V d.C.

El puerto de Sagunto dispone de fondeaderos que sirven para realizar una parada técnica, evitan sacar la embarcación a tierra y facilitan las operaciones de carga y descarga.

EL COMERCIO

La red viaria romana está constituida fundamentalmente por la Vía Augusta que corre paralela a la costa. Sin embargo, existe otra vía transversal a la Vía Augusta que tendría su inicio en Sagunto y que, siguiendo el curso del río Palancia, permitía la comunicación de la zona costera con el interior de la Península.

 

 

No solo llegan productos al puerto que luego se distribuyen, también se exportan, a través de él, las producciones locales, fundamentalmente el vino. El cultivo de la vid en Sagunto, presente ya en el mundo ibérico, se intensifica en el siglo I d.C. La producción del vino de Sagunto llega a la capital del Imperio y va asociada a la presencia de alfares que producen los envases cerámicos para su distribución: las ánforas.

La exportación de la galena argentífera también se constata desde época ibérica y procedía de los filones y vetas que se encuentran próximas a la ciudad, en la Sierra Calderona.

LAS MONEDAS

La entrada y difusión en Sagunto de monedas griegas y púnicas se realiza a través de las relaciones comerciales.

La ciudad acuña tempranamente moneda y, desde el siglo IV a.C. hasta Tiberio a mediados del siglo I d.C., desarrolla un amplio programa de acuñaciones. Elige para estas diseños relacionados con el mar: conchas, delfines, proas de nave o naves completas. Para la iconografía debió influir su situación costera, aunque también es constante la representación de la cabeza femenina, divinidad protectora de la ciudad.